Frogtastic

Siguiendo la tradición del clásico juego de Zuma, manejas una rana que tiene que ir disparando bolas de colores a una enorme cadena de las mismas que, poco a poco, se le va aproximando. La idea consiste en que hagas coincidir aquellas del mismo color para reducir la cadena, hasta que no quede ni una sola.

El exótico nombre de Zuma no se refiere a un dios pagano, ni a un refresco veraniego, sino un exitoso juego de temática puzzle que consiste en formar grupos de tres o más bolas de idéntico color alrededor de una pista antes de que lleguen hasta el punto de no retorno en el que son engullidas. Por ahí ronda una bicho (puede ser una rana, un mono o un gatito) que lanza bolas con las que formar grupos y, de este modo, hacerlas desaparecer evitando o retrasando la llegada al mentado punto de no retorno. Te ayudarán otras tantas bolitas con poderes que harán de los juegos de Zuma un pasatiempo más justo y emocionante. Usando estos elementos y su premisa como base, los juegos de Zuma se expanden como un micro-universo en el que todo muta y cambia. Ya no solo el animal lanzador, o el escenario, también las mismas bolas pueden convertirse en cosas tan estrambóticas como sushi o caritas graciosas. Vamos, un Zuma “y Zigue” de lo más ameno, divertido y altamente recomendable.